La historia de la publicidad en 10 grandes momentos

Si has llegado hasta aquí, seguramente es porque estás interesado/a en la publicidad exterior (outdoor advertising), ya sea para impulsar las ventas de tu negocio o, sencillamente, para descubrir qué estrategias desarrollaban quienes nos han precedido. Si es así, y para que te formes una idea rápida de cómo ha ido evolucionando este ámbito, te resumimos la historia de la publicidad en 10 grandes momentos. ¡Presta atención!

1. Los pioneros: la publicidad en la Antigüedad

Aunque de entrada puede parecer que conceptos como el marketing o las vallas publicitarias son algo relativamente nuevo, nada más lejos de la realidad. De hecho, desde la Edad Antigua encontramos ejemplos que demuestran que esta práctica es casi tan antigua como la propia civilización. Y para muestra, un botón: en Tebas, se descubrió una pintura fechada en torno al año 1000 a.C., en la que se ofrecía una pieza de oro a quien capturara a un esclavo fugitivo. Esto sería algo así como el precursor de los archiconocidos carteles del Far West, en los que se pedía la colaboración ciudadana para encontrar a los forajidos más buscados, vivos o muertos.

Un poco más adelante, en la época del Imperio romano, la ciudadanía aprovechaba las paredes de las casas y las tiendas para lanzar sus mensajes: por ejemplo, para pedir el voto para una determinada persona, como ocurría en Pompeya. También en esta antigua ciudad del sur de Italia se ha recuperado una pared con la siguiente inscripción: “¡Estoy asombrado, oh, muro, de que aún no hayas caído bajo el peso de todas esas estupideces que te cubrieron!”. Un grafiti vintage, en definitiva, que invita a pensar que este soporte era uno de los tablones de anuncios más socorridos de aquel período.

2. La publicidad en la Edad Media: rótulos y pregones

Ya en el medievo, los decretos reales y los anuncios comerciales se difundían entre la gente en pregones públicos, una de las vías más recurrentes para anunciar, por ejemplo, la celebración de un mercado o la creación de nuevos tributos.

También en esos años, en los que la inmensa parte de la población era analfabeta, solían colocarse rótulos publicitarios en las fachadas de los talleres y las tiendas con una forma que mostrase claramente la actividad del negocio en cuestión (como una bota, si se trataba de un zapatero). ¿Te contamos una curiosidad? Si vives en Barcelona ciudad o tienes previsto visitar la capital catalana, no dejes de pasarte por la calle de la Carassa. De este modo, podrás ver en una esquina una carassa, una escultura representando un rostro femenino con la que se indicaba la presencia de un burdel en ese edificio.

3. La aparición de la imprenta: los primeros folletos publicitarios

Aunque el inventor de la imprenta de tipos móviles fue el chino Bi Sheng, quien la alumbró a mediados del siglo XI, este avance no llegó a Europa hasta el siglo XV, de la mano del orfebre alemán Johannes Gutenberg. Gracias a su aportación, la información se hizo accesible para un público más amplio, ya que se podían reproducir folletos en grandes cantidades y en tiempo récord. Nada que ver con el ritmo de trabajo de los amanuenses en los monasterios. A partir de esta fecha, empezaron a distribuirse folletos publicitarios a mano en las calles y a colocarse carteles en las paredes de la ciudad. En este sentido, no hay que olvidar que el papel llegó a las ciudades europeas hacia el siglo XIII o XIV.

Ya en 1539, el rey Francisco I de Francia decretó que las ordenanzas fuesen escritas a mano en francés y colgadas en la pared, a la vista de todos, después de que el pregonero las hubiese leído públicamente.

4. Los primeros periódicos y agentes publicitarios

Como resultado de una difusión cada vez más veloz de las ideas, no tardarían en aparecer las primeras gacetas. Algunos autores señalan como pionera la Gazette Française de Marcellin Allard y Pierre Chavalier (1604), que aparece casi al mismo tiempo que otras publicaciones en los Países Bajos y el Imperio alemán. En España, la primera gaceta fue la Gaceta de Madrid, cuyo primer número se publicó en 1661.

Sin embargo, los primeros agentes publicitarios, cuya función era vender publicidad a los periódicos, no aparecieron hasta el siglo XVIII. La primera agencia de publicidad de la que se tiene noticia fue William Taylor, creada en Londres, Inglaterra, en 1786. Actualmente, la agencia publicitaria en activo más antigua del mundo es Roldós Publicitat, fundada en Barcelona en 1870 por Rafael Roldós i Viñolas.

5. La Revolución Francesa: la eclosión del marketing político

A partir de finales del siglo XIX, con la caída de la monarquía y de los regímenes sucesorios, las nuevas formas de gobierno se veían obligadas a demostrar continuamente su legitimidad. Seducir a la opinión pública se convertía así en un factor clave en la acción política. Esto era especialmente importante en los regímenes democráticos, donde esta legitimidad pasaba por la elección a través del sufragio universal masculino y las técnicas de representación parlamentaria.

De este modo, la Revolución Francesa dio el pistoletazo de salida al marketing político, los carteles y los panfletos impresos para difundir rápidamente los textos revolucionarios. Por cierto: pese a que tendemos a utilizar incorrectamente la palabra propaganda, en realidad este concepto solo puede aplicarse a la publicidad política o de tipo religioso.

6. Los efectos de la revolución industrial

Aunque el gasto energético que genera eso solo una ínfima parte del consumo energético de tu empresa, recuerda que

Con la revolución industrial, comienza un período de fuertes cambios económicos que viene respaldado por grandes esfuerzos en materia de publicidad por parte de los anunciantes. El éxodo rural a las ciudades, donde se hallaban las fábricas, hizo posible un aumento de la producción fabril y, por tanto, de la oferta de productos a la venta, lo que requería un público informado y dispuesto a adquirirlos. Por otro lado, la aparición de los grandes almacenes y del ferrocarril intensificaron los intercambios y favorecieron la expansión de los mercados. De ahí la eclosión de las ferias agrarias… y las acciones para publicitarlas.

7. El abaratamiento de los diarios

El 16 de junio de 1836, el periodista y publicista parisino Émile de Girardin incluyó por primera vez en su periódico, La Presse, anuncios comerciales. Esto abarató el precio de venta de cada ejemplar, lo que incrementaba el número potencial de compradores. Girardin fue quizás el primero en entender que los periódicos estaban sujetos a la llamada ley del doble mercado, ya que competían para atraer al público y a los anunciantes. A su vez, la liberalización de la prensa exigió una mayor inversión y, en consecuencia, una presencia creciente de la publicidad en los periódicos. En 1896, más del 37% de los ingresos del diario francés Le Figaro procedían de publicidad.

8. El boom de los carteles publicitarios (1850-1920)

Toulouse-Lautrec, Alfons Mucha y Leonetto Cappiello son tres figuras claves en la historia de la publicidad, ya que ayudaron a simplificar, cada uno a su manera, las formas y los colores para hacer que los carteles resultasen más atractivos, efectivos y económicos. Todos ellos fueron artífices de la época dorada del cartelismo. Más adelante, esta preocupación por la estética se hizo extensiva a los logotipos de las marcas y el packaging y, alrededor de 1920, a objetos de uso cotidiano, como los ceniceros o las cajas de cerilla.

En España, el diseño de la etiqueta de licor Anís del Mono fue todo un hito.

9. El primer anuncio cinematográfico (1898)

El 18 de octubre de 1898, Félix Mesguisch instaló en el barrio parisino de Montmartre una cámara-proyector —un dispositivo inventado en 1895 en Lyon por los hermanos Lumière— y emitió el primer comercial cinematográfico, dedicado a dar a conocer las virtudes de la compañía Ripolin.

La introducción de la publicidad teatral se produjo a principios de la década de 1920 mediante el uso de cortinas pintadas y pequeñas películas mudas.

10. La publicidad en el siglo XX: radio, televisión… e Internet

Aunque la primera emisión radiofónica tuvo lugar en la estación KDKA de Pittsburg el 2 de noviembre de 1920, los primeros anuncios de radio aparecieron alrededor de 1928.

En la década de 1930, la publicidad diseñada en Estados Unidos entró en escena para introducir enfoques técnicos que pretendían diferenciarse de la publicidad más centrada en la estética que en los beneficios del producto anunciado. A este período rótulos luminosos más famosos, como el de Tío Pepe (1935), que aún sobrevive en la plaza del Sol de Madrid. También en esta década, en 1937, la Exposición Universal de París fue la primera en mostrar al mundo un pabellón publicitario.

Tras la recuperación económica de la Segunda Guerra Mundial —un episodio que supuso el auge de la propaganda bélica, iniciada durante la Primera Guerra Mundial—, la publicidad experimentó un crecimiento exponencial. Asimismo, tendría lugar la aparición y la consolidación del marketing como disciplina de gestión. El nacimiento en los años sesenta de la publicidad en televisión, el medio de comunicación de masas por excelencia, marcaría un antes y un después en el ámbito publicitario. Este se convertiría en el escaparate soñado para cualquier marca o campaña. Por cierto: el primer panel de LED data precisamente de esos años, ya que data de 1962.

La creación del protocolo World Wide Web (www) en 1990 a manos de Tim Berners-Lee, lo que supondría la irrupción de Internet para cualquier usuario, sería un punto y aparte. Con ella, conceptos como marketing digital, SEO, SEM, banners, pop-ups, publicidad nativa, landing pages, realidad aumentada, redes sociales o influencers entraría a formar parte de nuestro día a día.

Este es, de momento, el último capítulo de la historia de la publicidad, si bien el próximo ya se está escribiendo. ¿Hacia dónde nos llevará esta vez? Aunque se admiten apuestas, el escenario que se abre ante nosotros es tan prometedor como impredecible. Tiempo al tiempo.

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