Falsos mitos sobre el ahorro de electricidad

Tras las navidades y el año nuevo, llega la temida cuesta de enero. Y con ella, la inquietud —aún mayor— en muchos hogares y empresas por reducir el importe de la factura de la luz. Aunque existen algunos trucos para ahorrar en electricidad en tu negocio, estas recomendaciones conviven con algunos falsos mitos sobre el ahorro de electricidad. ¿El resultado? La adopción de hábitos de consumo que, lejos de restar kilovatios al recibo, los incrementan, sin olvidar que resultan menos sostenibles desde el punto de vista medioambiental.

Para echar por tierra estas falsas creencias y ayudarte a consumir de manera más eficiente —algo en lo que tenemos experiencia, ya que fabricamos pantallas LED desde 2003—, analizamos algunas de las más extendidas. Presta atención: te serán muy útiles para ahorrar energía.

1. Se necesita menos energía para calentar el agua con un hervidor que con un cazo

Abrimos nuestra lista de falsos mitos sobre el ahorro de electricidad con esta creencia tan generalizada. Una afirmación que recuerda a aquel engañoso acertijo que a todos nos ha traído de cabeza en la infancia: ¿qué pesa más, un kilo de plomo o un kilo de paja?

En este caso, ocurre algo similar que con esta adivinanza: en realidad, la cantidad de energía necesaria para calentar el agua es la misma, independientemente de si se usa un hervidor eléctrico, un microondas, una cocina de gas o la vitrocerámica. De hecho, necesitamos una kilocaloría por litro de agua para aumentar la temperatura del agua en 1 °C. Sin embargo, se puede considerar que el hervidor eléctrico, cuya resistencia está en contacto directo con el agua, es la solución más rápida. Así, cuanto más tiempo dure el proceso, mayor será el consumo de electricidad. El método más rápido para suministrar calor es el hervidor, seguido del microondas y el cazo. Además, las diferencias de tiempo aumentarán conforme se incremente la cantidad de litros. Por lo tanto, el hervidor resultará más barato por su rapidez —lo que supone menos consumo eléctrico—, aunque la energía que se necesitará siempre será la misma, como hemos visto.

No obstante, aquí entra en juego otro factor: estamos hablando de consumo de energía y, por lo tanto, de una tarifa. Si convertimos el consumo en euros, debemos tener en cuenta que 1 kilovatio de gas cuesta menos de 1 kilovatio de electricidad.

2. No hace falta desconectar la caldera si no se va a usar durante varios días

Esto solo es válido para quienes no dispongan de un sistema térmico con placas solares. Por el contrario, si eres usuario de la energía solar térmica, te recomendamos apagar totalmente la caldera si tienes pensado ausentarte durante unos días. De este modo, evitarás su arranque y, por consiguiente, te ahorrarás el gas y la luz que habría consumido durante el tiempo que estés fuera. Solo tendrás que pagar, por lo tanto, la parte fija de tu factura del gas.

Otro truco para ahorrar luz consiste en que, tras los meses más fríos del año, pongas la caldera en modo verano (es decir, solo agua caliente). Con ello, si el termostato hiciese que la caldera arrancara, esta no entraría en funcionamiento.

3. Es más barato dejar un fluorescente encendido que apagarlo cuando no hay nadie

Entre los falsos mitos sobre el ahorro de electricidad, este es sin duda uno de los más difundidos. Según el mismo, el consumo de un fluorescente es más elevado al encender la luz que durante su uso normal. Esta aseveración tiene una base real, ya que, de media, el gasto de energía durante el encendido de un fluorescente equivale a algo más de 23 segundos de funcionamiento continuado.

Ahora bien: esto significa que solo saldrá más a cuenta dejar la luz encendida que apagarla si nadie va a regresar al lugar en cuestión —por ejemplo, una cocina, un aula o una nave industrial— en menos de 23 segundos. Además, hay otros tipos de luz que gastan todavía menos al encenderse, como las bombillas halógenas o las bombillas con tecnología de LED.

Eso sí: no debes perder de vista que el apagado y el encendido continuados acortan la vida útil de cualquier lámpara. Sin ir más lejos, para poner en marcha un fluorescente se necesita un voltaje elevado que ionice el gas que contiene. Esto tiene un impacto en el mismo, por lo que se irá acortando el número de horas que podrá permanecer encendido. De ahí que, para ausencias inferiores a 10 minutos, valga la pena dejar el fluorescente funcionando. De todos modos, esto no es necesario si se emplean tubos de LED, ya que estos no se desgastan por el encendido.

4. Un cargador enchufado que no esté conectado a un dispositivo no consume electricidad

¿Alguna vez te has guardado en el bolsillo el teléfono móvil al comprobar que la batería ya estaba al 100%, pero te has dejado el cargador enchufado? Aunque esto es muy habitual, se trata de un error. Por el mero hecho de estar conectado, el cargador demanda energía, ya que está dotado de unos pequeños transformadores.

Se estima que el coste de un cargador conectado durante tres horas al día durante un año es de unos pocos céntimos de euro. ¿Irrisorio? Es posible, si solo se trata de un cargador. No obstante, si se tienen en cuenta todos los gadgets o aparatos eléctricos que puede haber en una empresa, el monto final puede ser considerable. ¡Aprovecha esta recomendación para ahorra energía!

5. Los electrodomésticos en standby no consumen electricidad

En absoluto: un electrodoméstico que no esté totalmente desconectado, como el ordenador o el televisor, consume de media un 5% más de energía eléctrica que otro que esté completamente apagado. Lo mejor, pues, es apagarlo: contribuirás así a un mayor ahorro energético.

6. El programa de lavado rápido del lavavajillas o la lavadora consume menos que el programa ecológico

Más rápido no significa más económico. Los programas de lavado ecológico son los que ofrecen una mayor eficiencia energética, y consumen menos energía que los programas cortos. Aunque duren más tiempo, utilizan una temperatura del agua más baja (50 °C). Para los lavavajillas, las pastillas de lavado también serán más efectivas con los programas eco, ya que se deshacen más lentamente. Con un programa de lavado rápido, su disolución será demasiado lenta para que su acción sea efectiva.

Por cierto: en contra de lo que mucha gente piensa, el lavavajillas es también más económico que lavar a mano. El motivo es sencillo: consume menos agua, menos detergente y menos energía. En cualquier caso, ten en cuenta este consejo: no enjuagues antes los platos y cubiertos, ya que duplicarás tu consumo de agua.

Hasta aquí algunos falsos mitos sobre el ahorro de electricidad. Lo que es cierto, pese a todo lo anterior, es que el uso de rótulos luminosos de LED se traduce en un consumo de energía mucho más reducido.

¿Quieres conocer los detalles? En ese caso, ponte en contacto con Visual Led sin compromiso, por teléfono, llamando al (+34) 977 271 074; por e-mail, mandándonos tus preguntas a comercial@visualled.com, o rellenando nuestro formulario. Te atenderemos a la mayor brevedad.

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