Consejos para crear un buen logo

Dice el refrán que una imagen vale más que mil palabras. Algo que no debería de extrañarnos, ya que el pensamiento visual (o visual thinking, en inglés) es uno de los pilares de la comunicación. La razón es sencilla: ¿sabías que nuestro cerebro procesa una imagen 60.000 veces más rápido que un texto? De ahí que la parte gráfica del branding de tu negocio, donde se incluye el logotipo, merezca toda tu atención. Por eso, te recomendamos tener en cuenta estos consejos para crear un buen logo.

De hecho, este elemento clave de la imagen corporativa de cualquier empresa es un elemento fundamental. No solo ayuda al gran público a identificar la compañía y a confiar en ella: también puede llegar a reflejar su actividad, sus productos, e incluso, sus valores. Un buen ejemplo de ello es el logotipo de la multinacional suiza Nestlé, dedicada a la alimentación. Su logo, en el que aparece un pájaro alimentando a sus crías en el nido, puede relacionarse con el sector en el que opera la empresa —el de la alimentación—, sino también con ideas como el cuidado de la familia, la protección, etc. Es más: incluso, se llegó a modificar el logotipo para ajustarlo a la nueva realidad social, cuando el número de polluelos dibujados pasó de tres a dos, en un claro guiño al descenso de la natalidad y del promedio de hijos por familia.

A pesar de que la confección de logo es un proyecto que debería confiarse siempre a un profesional del diseño gráfico, es el responsable quien debe transmitir qué desea comunicar, además de facilitarle un manual de estilo o unas directrices de imagen corporativa. Por eso, nuestros consejos para crear un buen logo te van a venir de maravilla. A continuación, te contamos qué características debe reunir este logotipo para ser efectivo. ¡Toma nota!

1. Reconocible

Como hemos dicho, el logotipo resultante formará parte de la identidad de la empresa. Por eso, es fundamental que se reconozca a simple vista, sobre todo en el caso de aquellas empresas que necesitan que su logotipo sea visible a una cierta distancia, como ocurre, por ejemplo, si se emite en una pantalla gigante LED o en un rótulo luminoso. Esto no siempre es fácil, dada la gran cantidad de inputs publicitarios que el ojo humano recibe a lo largo del día.

Por otro lado, no hay que perder de vista que un buen logotipo debe permanecer en la memoria del público, incluso si solo lo han visto durante unos segundos. Eso sí: ya sea figurativo, tipográfico o abstracto, procura no inspirarte demasiado en logotipos ya existentes, ya que te arriesgarías a incurrir en un plagio.

2. Atemporal

Cuando se quiere crear un logo eficaz, las modas son cantos de sirena ante los que hay que hacer oídos sordos. Si bien es bastante difícil lograr un logotipo que sea realmente atemporal, vale la pena apostar por un diseñado que envejezca bien y que no acuse en exceso el cambio de tendencias por lo que respecta a grafismo. De este modo, evitarás tener que actualizarlo a los pocos años.

Y cuando llegue ese momento, un diseño de largo recorrido hará que solo sean necesarios unos pequeños retoques, lo que reducirá el riesgo de un posible rechazo por parte de los clientes (así como todos los gastos asociados al cambio de letreros publicitarios, cartelería tradicional, documentos corporativos, merchandising, etc.).

Para acabar de convencerte, cierra los ojos y piensa por un momento en los tipos de letra que aparecían en los anuncios de televisión y en la rotulación en la década de 1970. Aunque en su momento rompieron molde, tuvieron una vida muy corta antes de convertirse en una reliquia vintage.

3. Sencillo

También aquí se cumple de la máxima de que menos es más. Si vas a crear un logo, la simplicidad puede ser tu mejor aliada. Evita complicarte la vida desde los primeros borradores y decántate por diseños y trazos sencillos. Pregúntate qué te inspira tu negocio y su campo de actividad, tanto en términos visuales como a la hora de escoger una tipografía.

Para realizar este ejercicio, te recomendamos que hagas un pequeño recopilatorio de logos que te parezcan inspiradores (aunque, eso sí, evita imitarlos en exceso). Por otro lado, ten en cuenta que un logo simple admite mucho mejor la incorporación de nuevos elementos gráficos, tales como etiquetas que muestren un descuento, un sello, etc. Para ello, también es conveniente no abusar de la gama de colores, de los efectos —sombras, degradados, etc.— o del texto.

La experiencia nos da la razón: un logo sencillo tiene más posibilidades de ser exitoso y de ser recordado por los consumidores. Como ejemplo, basta por un momento referirse a los logos de empresas como McDonald’s, Apple, Amazon, Nike o Mercedes-Benz.

4. Adaptable y versátil

Dado que el logotipo es un ingrediente fundamental de la imagen corporativa de la empresa, no hace falta ni recordar que este va estar muy presente no solo en el campo de la publicidad exterior, sino también en las rutinas internas de la compañía: la firma de las cuentas de e-mail de los trabajadores, el material de oficina personalizado, los sellos, etc, en varias medidas y formatos. Por esta razón, es indispensable que el logo se pueda reproducir sin problemas en varios tamaños y colores, sin perder su atractivo o legibilidad. Incluso, si incorpora tipografía, es conveniente prever una versión que no incluya texto, en aquellos casos en los que este resulte ilegible debido a las reducidas dimensiones del logotipo.

Por lo tanto, deberán evitarse los pequeños detalles que solo se aprecian en gran formato. Del mismo modo, no olvides que las empresas imprimen en escala de grises, documentos en los que se resiente la calidad del logotipo.

5. Legible

Aunque la inclusión de texto puede ayudar al público a que relacione el logo con la nueva empresa en un primer momento, a lo largo puede jugarnos una mala pasada, debido a las situaciones descritas en el punto anterior. Por eso, no hay que perder de vista que conviene priorizar la parte figurativa sobre las letras. También puede ser útil mostrar la propuesta de logo a otras personas, para verificar su legibilidad. En ese caso, lo mejor es acudir a personas ajenas a la empresa.

6. Afín a la estética propia del sector

Un logotipo es principalmente un símbolo, por lo que es necesario que sea coherente con el sector empresarial de la compañía. Como vimos en nuestro artículo sobre la psicología del color, las connotaciones de cada tonalidad explican por qué hay determinados colores se emplean especialmente en determinados sectores. Por ejemplo, el negro y el blanco son habituales en marcas relacionadas con la industria del lujo, el rojo está muy ligado a muchas firmas de alimentación, el naranja está presente en empresas dedicadas a la creatividad o centradas en el consumidor infantil y juvenil, etc.

Estos son nuestros consejos para crear un buen logo. ¿Tienes alguna duda o pregunta? Si es así, recuerda que puedes ponerte en contacto con Visual Led sin compromiso por teléfono, llamando al (+34) 977 271 074; por e-mail, mandando un mensaje a comercial@visualled.com, o a través de nuestro formulario. ¡Te atenderemos encantados!

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